Ser abogado de oficio… y que te toque Gürtel

El abogado Juan Antonio Gragera se encontraba en su despacho preparando un escrito para un caso de divorcio. Era la tarde del 25 de septiembre de 2014. Sobre las ocho, la máquina del fax escupió un documento en el que se le designaba oficialmente como abogado de oficio de un nuevo cliente. A Gragera le sonaba el nombre, quizás alguna de las personas que había defendido desde que se diera de alta en el turno de oficio, en 1996. El letrado siguió con su trabajo y decidió mirar luego en su base de datos. Un rato después cayó en la cuenta de quién era el cliente. Nervioso, salió del despacho y estuvo una hora dando vueltas a la manzana. Ese fax iba a cambiar su vida.

El nombre que aparecía en el documento era Francisco Correa, el principal encausado en el caso Gürtel. Su apellido, traducido al alemán, daba nombre al mayor caso de corrupción de los últimos años. El abogado tardaría todavía unos días en poner en cifras lo que se le venía encima: siete años de instrucción, unos 700.000 folios de sumario en 2.000 tomos, 187 imputados y 147 comisiones rogatorias a 21 países distintos.

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Fuente: El País

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